INSEGURIDAD, REALIDAD O PERCEPCIÓN

Julio Benítez Acuña

El complejo dilema de la información

Conocer las cifras reales sobre incidentes de inseguridad, generalmente representa un desafío con múltiples realidades para quienes buscan nutrirse de esa información. Es lógico considerar que las cifras oficiales compartidas desde los organismos oficiales deberían representar la columna vertebral de la información circulante, no obstante, en ocasiones no resulta de esta forma.
Un dilema con el cual debemos lidiar con habitualidad en América Latina, se trata justamente de la credibilidad o no de la información provista desde los organismos oficiales, y esta observación tiene origen en los intereses gubernamentales. Las consecuencias para un gobierno que se atreva a reconocer cierto nivel de incidentes puede tener efectos diversos, desde la pérdida de credibilidad por su gestión, críticas a los resultados judiciales en lo que a delitos se refiere, críticas a las fuerzas de seguridad y su accionar y hasta críticas al desarrollo y estatus económico financiero del gobierno porque también se asocia el crecimiento de la criminalidad a la falta de trabajo y oportunidad de desarrollo para la sociedad. Aunque éste sería un debate para otra ocasión.
Haciendo una revisión de estos parámetros se puede comprender por qué no es fácil determinar si existe o no veracidad en la información provista desde los organismos oficiales, evidentemente hay mucho en juego. Toda la información termina impactando en la sociedad, es por ello que inclusive cuando el gobierno esté trabajando correctamente en las políticas prometidas y llevando adelante los planes con los que cuenta y prometió, pudiera no alcanzar sus objetivos; por ejemplo, por falta de recursos o porque confronta una criminalidad histórica que requiere de un plan a largo plazo para poder ver resultados positivos.
Lejos de los aspectos técnicos y planes aplicados, existe una realidad y percepción por parte de la sociedad, y de ello surgen interrogantes y cuestionamientos, tal vez el desafío sea, cómo llegar a obtener una visión común que contenga todas las partes. En definitiva, la experiencia nos ha mostrado que en muchas ocasiones los discursos y datos presentados por los gobiernos difieren con la sensación o información que percibe o vive la sociedad. Justamente para buscar comprender este fenómeno me parece interesante avanzar y revisar que otros elementos o factores están involucrados en esta dinámica tan compleja de información y realidad.

La información y los recursos privados
Cuando analizamos los recursos privados también se presentan variables que están determinadas por diversos intereses, en ocasiones puede que estén relacionadas a las cifras oficiales o puede que se trate de información opuesta a la presentada por el Gobierno.
Las organizaciones involucradas en el ámbito privado generalmente están lideradas por ONG, fundaciones de carácter social o comercial, grupos de estudio y análisis de información social, financiera y de seguridad. Encontramos también grupos profesionales de trabajo e investigación, dentro de las universidades e institutos profesionales de estudio.
De la misma forma que es fácil comprender los intereses de un gobierno por publicar o no datos reales de la situación de inseguridad, lo es para el sector privado. Se puede hacer un ejercicio de ejemplos para comprender la magnitud e importancia de otra cara de la misma moneda. Es posible que un instituto profesional de estudios y análisis de información esté solventado por capitales opuestos a los intereses y plan de gobierno, y esto podría provocar que surja información intencionada o podría tratarse de otro tipo de organización que minimice la información para evitar espantar a los inversores, mostrando un escenario no completamente verdadero.
Un ejemplo interesante se suele dar cuando la industria de turismo conformada por intereses nacionales y privados, las cadenas hoteleras, líneas aéreas, etc., minimizan los incidentes para no perder sus clientes. Sin duda una situación compleja de manejar pues en ocasiones se determina un nivel de riesgo alejado de la realidad, que la fuerza de los hechos y generalmente con graves consecuencias terminan mostrando una realidad a voces que se mantenía en silencio.
Los intereses privados no están separados de los nacionales puesto que en definitiva cualquiera sea la industria, todas deben desarrollarse dentro del mismo escenario, por lo tanto, no podemos cargar la veracidad o falsedad de la información solo en los medios oficiales. No obstante, nadie duda del poder y posibilidad de interferencia que podría tener el Estado, si así lo quisiera para manipular la información. No expongo esta observación como un hecho, sino como una posibilidad más que forma parte del dilema de credibilidad frente a la información pública y privada.

Los medios de comunicaciones y difusión
Llevamos décadas de desarrollo ininterrumpido en lo que refiere a la forma en que escuchamos, leemos y vemos las noticias. A través de la televisión, Internet, todavía en papel y radio. Hoy no solo estamos comunicados, estamos interconectados y comunicados las 24 horas, los efectos de una noticia pueden girar alrededor de mundo en minutos, creo que hoy resulta difícil atribuirle un origen a la frase, la información es poder, pero la realidad es que es completamente cierto.
Necesitamos la información para tomar decisiones a todos los niveles y en todas las industrias y negocios. La información puede crear opinión, de hecho, puede ser usada justamente con esa intención, más allá que sea real o no el mensaje.
Los medios de comunicación tienen impacto social, económico y hasta geopolí- tico, pueden apoyar la información provista por un gobierno, inclusive si ésta no fuera completamente real, pueden estar contra un gobierno, o puede que se trate de un medio que busque mantenerse independiente y neutral. Sea cual sea el caso, los medios de información puede potenciar la información o pueden desacreditarla, se podría decir que son el tamiz antes de que llegue al espacio social.
Vivimos un proceso complejo de interconexión, que de alguna forma parece ser contradictorio en sí mismo. Mientras que las redes sociales marcan tendencia hacia la confirmación de diversos grupos sociales, tribus urbanas o subculturas, al mismo tiempo se presenta un fenómeno de individualismo cibernético, donde prevalece la comunicación cibernética al verdadero contacto social, face to face. Este efecto contradictorio tiene su consecuencia, mientras que por un lado parece minimizar la participación social en pos del individualismo, el contacto constante con la información en la red hace que sea más rápido y eficiente crear opinión y divulgar la información.
Como consecuencia de este efecto masificador de información, los medios de comunicación potencian su alcance a todos los niveles, y como tal, el impacto de la información alcanza a toda la sociedad. En ocasiones transformados en un campo de batalla de denuncias y contra denuncias, donde todo parece válido, donde todos pueden opinar, inclusive con escaso fundamento. Probablemente estamos frente a la herramienta más poderosa con la que cuentan las organizaciones tanto oficiales como privadas, pero, sobre todo, con la que cuenta la sociedad. La influencia de la información provista desde los medios de comunicación y en la red es vital a la hora de analizar el impacto de la información.

Realidad y percepción
Plantearnos el estudio o análisis de la realidad y percepción desde una visión psicológica, sociológica y filosófica, nos puede llevar a un debate eterno, que tampoco es el espíritu, solo cabe considerar y saber que se abordan estos temas desde diferentes visiones, lógicamente cada pensador, científico, intelectual de alguna forma escoge lo que considera oportuno a su visión y mensaje para expresar su punto de vista. Pero es interesante que inclusive en ese nivel se plantean contradicción como, por ejemplo, con: Emile Durkheim, Marx, Weber, etc.
Desde la filosofía actual se considera a la realidad desde diversas posiciones, realidad subjetiva, realidad objetiva, realidad experimentable, realidad ideal y ya se habla de realidad virtual entre otras. La realidad objetiva, según P. Berger y T. Luckmann, se le puede también llamar realidad general porque incluye a todos los individuos que conviven dentro de un mismo espacio; por ejemplo, en una misma ciudad. Podemos decir que esa ciudad tiene una realidad social que la caracteriza, es segura o insegura según sea el caso. De acuerdo a los autores, el ser humano se interrelaciona con el ambiente natural determinado con un orden cultural y social especifico. Esta frase encierra claramente la interrelación entre el individuo y su entorno, podemos traducir este punto, determinando que el entorno condiciona al individuo, mas el individuo también da forma y es parte de ese entorno, es decir, que la realidad está compuesta por el entorno, el individuo y la forma en que se establece esa relación o convivencia.
La interpretación de esa realidad se manifiesta con la percepción, esencialmente es una construcción propia de los individuos, se trata de un proceso interno, que se resume en como cada ser humano percibe la realidad. La información que posee cada persona, sumado a lo que observa, escucha, en definitiva, siente, se transforma en su herramienta de percepción y en este proceso de percepción se produce una instancia de aceptación o no aceptación, donde lo positivo o negativo de la situación son los parámetros de validación resultantes. Lo podemos resumir así. Una persona que viva en alguna zona donde fue asaltado innumerables veces, tendrá una percepción de la realidad negativa, muy diferente de quien no pasó esas experiencias.
La percepción es subjetiva, porque cada individuo es único y percibe de acuerdo a su experiencia, condición y sus parámetros. Selectiva, porque no todos perciben el mismo evento de la misma forma y en esa subjetividad existe, aunque sea inconsciente una selección de lo que se percibe. Temporal, porque son eventos ocurridos en un tiempo y espacio determinado. Pero también dinámicos, no es una situación estática aislada, se trata de una serie de situaciones o eventos que componen un escenario y es interpretado por el individuo.
Observando estos conceptos, podríamos ensayar un ejercicio sobre dos entrevistas. Con un cuestionamiento similar. Sobre la sensación o no de inseguridad de un poblador que viva en una zona de bajos recursos o llamadas marginales, de las cuales lamentablemente tenemos muchas en América Latina, y que generalmente poseen altos índices de criminalidad, carencia de servicios, como vivienda y poca presencia del estado. Un segundo actor representado por un poblador de una zona de alto poder adquisitivo, donde generalmente la presencia de fuerzas oficiales es mayor y los niveles de delitos suele ser menor, lo que le provoca una mejor calidad y estándar de vida.
Con total seguridad nos encontraremos ante dos realidades y percepciones diferentes, dos visiones diferentes, experiencias diferentes, y hasta expectativas diferentes, que no solo están marcadas por injerencia de la inseguridad o el nivel de crimen, también por otros factores socio culturales. Podemos plantear que a pesar que los dos individuos son parte de la misma sociedad y por así decirlo realidad general y social, poseen una visión diferente. Tienen una realidad subjetiva diferente, y con esa visión subjetiva interpretan su entorno y en ocasiones la realidad general o social. Como pueden ver ya en este punto estamos creando una visión crítica sobre la información emergente de la sociedad y lo que cada individuo o grupo puede pensar de ella.
Existen corrientes que plantean que la realidad se construye, que la mente la construye, y sobre la percepción variables internas y externas que la modelan, etc. No voy a entrar en ese nivel de debate filosófico. Yo creo los eventos reales son verdaderos constructores de la realidad y percepción, para cada persona su experiencia personal es tan poderosa como el discurso de un funcionario que plantea un escenario alejado de la realidad de un sector, una vez podemos entender esta encrucijada, se puede proyectar un alcance realista, a la hora de usar la información como herramienta de ayuda a nuestros planes de seguridad.

El equilibrio adecuado
Creo que es evidente la imposibilidad de contar con una conclusión que pueda contener tantos parámetros operando al mismo tiempo, tampoco es lógico caer en el descreimiento general, porque de alguna forma toda información posee algo de cierto, probable y en ocasiones falso. Inclusive si se pretende trabajar en algún tipo de estudio que incluya todo el espectro posible, no es algo que se pueda hacer rápidamente.
Se trata de obtener un vértice de análisis cercano a la realidad, teniendo claro que existirán diferencias y no ir en busca de una conclusión general que tal vez no sea necesaria y tampoco aporte el resultado esperado. Por otro lado, se debe elegir las herramientas de análisis adecuadas, sin olvidar que la inseguridad y criminalidad son una manifestación social y no una desviación técnica económica, o mala gestión de las fuerzas de seguridad. Quedarse con ese concepto solo es una parte de las causales, si fuera el caso, pero no alcanza para hacer un análisis serio y realista.