Gestión de la seguridad en GRANDES EVENTOS

Gestión  de la seguridad en GRANDES EVENTOS

Isaac Sanz Rodríguez

Resguardar la integridad de las personas y la salvaguarda de los recintos donde se realizan eventos masivos no es tarea fácil, por lo que es importante tener una adecuada administración en este tema

En marzo pasado nos encontramos con la noticia del fatal desenlace ocurrido durante un concierto del grupo de rock argentino “Indio Solari” donde todo debería de haber quedado como una espectacular noche de rock para sus fans. A medida que según leíamos las informaciones que publicaba la prensa local, nos íbamos dando cuenta que las piezas del rompecabezas no encajaban (o lo hacían demasiado bien) y nos encontramos ante una fatalidad que “quizá” se podría haber evitado.
El concierto fue en la localidad argentina de Olavarría (aprox. 100 mil habitantes) en un recinto de 170 mil m2 y donde la prensa local habla de una asistencia de aproximadamente 350 mil espectadores (el doble de lo estipulado). Si en un entorno como éste sumamos el alcohol y los estupefacientes de los que hablan los medios de comunicación y la euforia desatada por lo que se presumía que podía ser el último concierto de la banda, hace que hoy pudiéramos estar hablando de una de las mayores tragedias de la historia de la música. Las consecuencias pudieron ser devastadoras.
Si echamos la vista atrás, nos encontramos con cientos de eventos públicos que acabaron en tragedia con varios miles de fallecidos y que una vez analizados cada uno de ellos, casi todos ellos podrían haber sido evitados. Si bien es cierto que la gestión de la seguridad en grandes eventos ha evolucionado positivamente, no es menos cierto que los profesionales de la seguridad aún tenemos mucho trabajo de concientización por delante porque, como dice el dicho popular: “nunca pasa nada hasta que pasa”.
Gracias a ese trabajo, en la actualidad muchos países ya cuentan con leyes y normativas de seguridad en espectáculos públicos, y muchos otros se encuentran en proceso de desarrollo.

Definición y tipología de eventos
Definimos el concepto de “evento” como:

I. Suceso importante y programado, de índole social, académica, artística o deportiva.

II. Eventualidad, hecho improvisto o que puede acaecer.

Si conjugamos ambas definiciones y las trasladamos al entorno de la gestión de la seguridad en grandes eventos lo asimilaríamos a una planificación de la seguridad y un amplio y exhaustivo análisis de riesgos respectivamente.
La tipología de eventos es extensa y variada y su clasificación podría atender a diversos factores, especialmente a dos:

I. Tipología según actividad: institucionales, deportivos, musicales, culturales, religiosos, socioculturales, políticos o sociales.

II. Tipología según características: de libre acceso o privado, sin ánimo de lucro o de pago, al aire libre o en espacios cerrados, por rango de aforos, por edad de asistentes, por su duración, por estados de motivación del público, etc.

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Estos datos de caracterización y definición inicial del evento, el cual debemos de gestionar su seguridad, serán nuestra línea base de trabajo a partir de la cual diseñaremos el sistema de seguridad a implantar en cada evento.
Prácticamente el denominador común existente entre cualquier tipo de gran evento podemos decir que es la afluencia masiva de público y de ahí la importancia del conocimiento de psicología y gestión de masas. A tenor del resto de factores, en el mundo de la seguridad de grandes espectáculos se cumple una máxima: no existen dos eventos iguales.

Gestión de la seguridad de eventos como un proyecto
Existen aún en el mundo del espectáculo muchos clientes y/o promotores de eventos poco reconocidos que ven la seguridad como un mal necesario y es por ello que su atención hacia ésta es muy reducida, como un número, concretamente como un número económico. En este punto ellos consideran la seguridad directamente como un gasto que reducirá la rentabilidad económica de su evento y es ahí donde las empresas de seguridad trabajamos por demostrarles que la protección es una necesidad.
La organización de la seguridad de un evento de masas ha de plantearse como un proyecto y no como una operación (ejecución constante de actividades que producen un mismo resultado), entendiendo como proyecto un esfuerzo temporal que se lleva a cabo durante un tiempo limitado y cuyo resultado es único.
Si tomamos como referencia la asociación internacional de profesionales en la dirección de proyectos, PMI (Project Management Institute) podemos estructurar y diseñar nuestro sistema de seguridad integral para cada uno de los eventos que debamos proteger.
El ciclo de vida de un proyecto viene definido por el desarrollo de las fases de Inicio - Planificación - Ejecución - Cierre y de las denominadas áreas de conocimiento (Integración, Alcance, Tiempo, Costo, Calidad, Recursos Humanos, Comunicación, Riesgos y Adquisiciones), todas ellas necesarias y a tener en cuenta a la hora de diseñar estos planes específicos de seguridad.
La matriz generada entre las fases del proyecto y de las áreas de conocimiento nos da como resultado 42 procesos que aplicados de manera cronológica nos estandarizan una metodología de gestión de proyectos.
Si dicha metodología las trasladamos y adaptamos al mundo de la seguridad y en concreto a la gestión de la seguridad en grandes eventos obtendremos una guía básica que nos permite presentar proyectos y planes de seguridad con mayor probabilidad de éxito en el desarrollo del evento en cuestión.

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Cierto que todas las fases de un proyecto son importantes, pero la Planificación es la fase por excelencia que marcará la línea del éxito o de la fatalidad del evento en materia de seguridad.
En la fase de Inicio es de vital importancia conocer el objeto y objetivo del evento y así poder identificar y catalogarlo por tipo. Conocer la tipología del acontecimiento del que debemos gestionar la seguridad es una línea base sobre la que se construya y diseñe nuestro dispositivo de seguridad.
Una vez clasificado el tipo de evento, entra en juego la identificación de los stakeholders o interesados. Nos referimos a los stakeholders como todas aquellas personas o grupos sociales que se verán afectados directa o indirectamente por la realización del evento. Esto va desde el propio artista principal (político, músico, deportista...) hasta el espectador final que paga su entrada, pasando por sponsors, directivos, medio ambiente y comunidades vecinales.

Gestión del riesgo
Esta identificación nos permite detectar los primeros riesgos de seguridad que de otra manera serían difícilmente previstos y por tanto serían un imprevisto a gestionar en la fase de ejecución sobre el propio evento.
La identificación y análisis de riesgos a efectuar dentro de la fase Planificación debe contemplar todos aquellos riesgos y/o amenazas con mayor o menor probabilidad de suceder.

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En la identificación de riesgos es importante realizar análisis cuantitativos y cualitativos de los mismos, así como el juicio de expertos, tormentas de ideas, análisis DAFO y análisis de supuestos, entre otros.
Una completa y correcta identificación de riesgos nos permitirá planificar la respuesta más adecuada a cada caso.

Sectorización del recinto
Tan importante como el tipo de evento y la clase de público asistente al mismo es el propio recinto donde se llevará a cabo el evento (habitual para espectáculos, adaptado, espacio cerrado, al aire libre, entorno geográfico, infraestructuras, logística y medios de transporte).
Sea cual fuera el recinto, es importante una correcta sectorización de las diferentes áreas dado que no todas son sintomáticas de sufrir los mismo riesgos con lo que sus necesidades de seguridad serán distintas.
Entiéndase por ejemplo que las necesidades en materia de seguridad serán distintas (y complementarias) si comparamos las de un parking, controles de accesos varios, perímetros, recinto del público general, palco o áreas VIP, backstage y áreas de artistas o de producción.
Esto quiere decir que cada una de las áreas tendrá su propio plan de seguridad y que éste a su vez estará coordinado e integrado dentro del plan general de seguridad y de contingencias del evento (en aquellos acontecimientos con participación directa de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la seguridad privada deberá adherirse a los planes estipulados por éstos).
El diseño de la seguridad debe ser flexible y adaptable según avanza el tiempo del evento; lo que implica desplazar y movilizar ciertos recursos (humanos y tecnológicos) a medida que se suceden acontecimientos propios e intrínsecos al propio evento.
Otra parte importante de la sectorización en el diseño de un plan de protección para un evento de grandes masas, es la selección y formación de los profesionales de seguridad asignados al mismo.
La selección de los perfiles profesiones asignados a cada área debe de atender a las necesidades específicas de cada una de ellas ya que nos permitirán así evitar o mitigar muchos de los riesgos establecidos en la fase de Planificación.
Una vez realizada la selección de perfiles pasamos a la fase de Capacitación-Formación, donde no sólo se formará a los profesionales sino que también se les deberá informar de todo lo relativo al evento, de su área de actuación y de los posibles riesgos y respuestas adecuadas ante los mismos.
Si exigimos y cumplimos estas tres premisas (selección, formación e información) a los profesionales de la seguridad que velarán por la seguridad de nuestro evento, tendremos un gran camino recorrido en el éxito de nuestro acontecimiento.
En el mundo de la seguridad de grandes eventos el concepto de éxito entre la sociedad en general es sinónimo de indiferencia, de silencio porque nadie habla de la “excelente” seguridad desarrollada en un evento público hasta que pasa algo.
A lo largo de la historia encontramos cientos de catástrofes y desenlaces fatales en eventos de grandes masas que en muchas ocasiones nos han permitido evolucionar y perfeccionar nuestros dispositivos de seguridad que permiten que los eventos llenen las páginas de los medios de comunicación por sus éxitos de organización y espectáculo y no porque se ha producido una catástrofe de seguridad.
Hoy en día se organizan en el mundo cientos de miles de eventos de grandes masas sin ningún tipo de connotación negativa en materia de seguridad, porque en gran medida y con el paso de los años hemos avanzado en la concienciación social y empresarial de la necesidad de tener en cuenta a la seguridad como parte del éxito o del fracaso del evento.
Es aquí, donde todos los profesionales de la seguridad (públicos y privados) debemos seguir constantes en sumar nuestro granito de arena con la sociedad y no permitir que una necesidad primaria como la seguridad se vea relegada a un segundo plano por el hambre económica de unos pocos, porque ¿cuánto vale una vida humana?