¿Qué debemos hacer ante el incremento de la tasa de homicidios?

César Ortiz Anderson

En la Asociación Pro Seguridad Ciudadana del Perú (Aprosec) advertimos públicamente en diversos artículos desde hace cuatro años que nos preocupaba la tendencia hacia el delito violento, con el uso de armas de fuego, el tiempo nos dio la razón, nadie hoy podría negar que se ha incrementado los niveles de delincuencia y criminalidad en el país, pero este fenómeno no sólo afecta la calidad de vida de la población, hoy quienes vivimos presos somos los ciudadanos, presos de nuestros miedos y temores, sabiendo que sólo hoy basta estar en el lugar y hora equivocada para ser víctimas de forma circunstancial cuando no elegidas por el hampa, que ya no tiene límites de actuación, para mí hoy los delincuentes manejan todo un teatro delictivo, hace poco, 30 o más supuestos policías con su fiscal vestido al terno y con su cinta como emblema realizaban un mega robo a varias familias de un distrito de la ciudad, son varios factores a analizar: cuánto cuesta contener e ir reduciendo en un mediano y largo plazo la criminalidad en el país, según mi opinión luego de leer varios estudios y encuestas que hablamos de no menos del 4% del PBI pero, estimados lectores, no sólo está en juego nuestro patrimonio o bienes, están en juego nuestras vidas o de nuestra familia, medítelo y asuma el alto riesgo que cualquiera tiene de ser la próxima víctima. 

Leía un artículo de América Economía respecto de las tasas de homicidios, que indicaba que esta tasa en las principales ciudades de Perú aumentó de 5.4% a 7.2 por ciento, y que por ejemplo en el Callao, reporta un aumento en la tasa de homicidios que pasó de 10.2% a 15.2% en los últimos cinco años, ya en este último caso estaría considerado como una pandemia de violencia. Según el artículo estas cifras están refrendadas por el trabajo de expertos del Ministerio de Justicia y del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), integrado por sociólogos, abogados, antropólogos, criminólogos y politólogos. 

Durante los últimos cinco años las principales ciudades peruanas han observado un aumento de la criminalidad en sus calles con la proliferación de asesinatos, extorsiones, secuestros, sicariato, asaltos y robos callejeros, creando un clima de zozobra en la ciudadanía. 

Aprosec propone que se actúe sobre las causas que originan este incremento en la tasa de homicidios: 

Reforma Policial

La policía sigue recitando mejorar su eficiencia y eficacia, reducir los niveles de corrupción, hoy siguen siendo lamentablemente parte del problema más que de la solución, se deben mínimamente atacar los cinco ejes propuestos ya en reiteradas oportunidades por Aprosec, un nuevo sistema educativo, transparencia y corrupción, prevención e información, mejora de la investigación científica, gestión y sistemas de soporte. 

Control de armas

Según el INEI, más del 62% de los homicidios se ejecutan con armas de fuego. Es claro que existe una relación lineal entre el número de armas y la tasa de homicidios. Además hay que considerar que en el Perú se usan para los hurtos agravados, armas de las fuerzas policiales y fuerzas armadas, e incluso en muchos casos han sido robadas o alquiladas. Entre 2014 y 2015 se incrementó en un 36% la importación legal de armas, 12 mil 238 armas por un valor aproximado de 4 mil millones de dólares. 

Un dato de suma importancia es que del total de la población penitenciaria, 77 de cada 100 privados de libertad uso armas para cometer sus delitos, en resumen según las cifras del INEI de la población penitenciaria se han realizado 59 mil 428 asaltos a mano armada, una buena pregunta es: ¿Dónde están estas armas? 

Haciendo un comparativo con Estados Unidos (EUA), la sección de estadísticas en la página web de la Campaña Brady, cada día 309 personas reciben disparos, 93 de ellas mueren. En un año, equivale a 114 mil 994 personas, de las 33 mil 880 fallecen. Las cifras suponen una anomalía en el mundo desarrollado, como también lo es el cálculo de que hay nueve armas por cada 10 ciudadanos. Es la proporción más alta en el planeta. Esto ratifica dos cosas: la primera, evidentemente, es que a más armas más homicidios, lo segundo es que aún en EUA teniendo una policía de muy alta respuesta operativa por el número de armas existentes es inevitable que manejen tasas tan altas de homicidios a diferencia de otros países del primer mundo como Japón, Suecia o Suiza. 

En el Perú, la Superintendencia Nacional de Control de Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (SUCAMEC) no funciona, el número de armas con licencias vencidas es importante, tampoco hay esfuerzos importantes por retirar las armas del mercado negro, ni las armas de fabricación casera. Revisar las normas y políticas sobre el uso de armas es ineludible, siempre será un tema controversial.

Otro factor a valorar es que la tasa de homicidios aún no es alta comparada respecto del número de hurtos agravados, pero la tendencia va a la alza y esto comprende factores que requieren ser analizados: 

1 Existe un incremento importante respecto de los jóvenes que cometen hurtos agravados, en donde ellos son más proclives a usar el arma de fuego. 

2 El uso de drogas en los hurtos agravados. 

3 La mayor cantidad y modalidades de delito. 

4 El crecimiento de bandas en los distritos de la capital y otras ciudades del Perú. 

La tendencia lo que nos dice es que los factores para que la tasa de homicidios en el Perú crezca en forma rápida ya existen, sólo falta que se activen y en ese momento será tarde para dar marcha atrás.

Iniciar una seria reforma policial le corresponde al Ejecutivo plantear una propuesta seria, probablemente gradual, que norme el desarme y restrinja el ingreso de armas solamente a compañías de seguridad y casos especiales, y castigue duramente tanto portar armas en forma ilegal, la fabricación y más aun los casos en donde existe armamento de las fuerzas públicas. 

Muchos ciudadanos se opondrán por sentirse indefensos, mas por lo general los que portan arma de fuego tienen una falsa sensación de seguridad, cuántos de ellos poseen un entrenamiento riguroso y permanente, y es más, cuántos de ellos están dispuestos a matar aun en defensa propia, lo que sí es seguro es que el delincuente lo hará sin ningún escrúpulo ni duda e incluso es posible que exista una tasa mayor inicial de violencia con armas, pero ésta bajará finalmente reduciendo el número de homicidios. Las requisas y las sanciones son parte ineludible de la estrategia, así como generar los incentivos correctos. 

Inclusión juvenil

En el Perú el 20% de los jóvenes son “ninis” (ni trabajan ni estudian), esto representa un millón 300 mil jóvenes, esta cifra tomada de Instituto de Economía y Desarollo Empresarial (IEDEP) es preocupante, los delitos realizados por jóvenes entre 15 y 24 años va con una importante tendencia de crecimiento. 

La generación de empleo sostenible y formación técnica se hacen imprescindibles, éstas deben estar necesariamente articuladas con la demanda real, es decir con las necesidades del mercado laboral, y esto se hace trabajando en forma conjunta con la empresa privada y la sociedad civil, esto es clave en la construcción de programas de formación e inserción laboral. 

Sistema penitenciario 

Las cárceles no sirven para “regenerar” a nadie. Éstas son autorreguladas por los privados de libertad, quienes siguen delinquiendo desde las mismas, son las universidades del delito, están en condiciones infrahumanas, con sobrepoblación penitenciaria. Una reforma del sistema penitenciario es inevitable, así como la construcción de más cárceles. 

En el Perú, además se carecen de las condiciones mínimas de seguridad electrónica como escáneres, bloqueo de comunicaciones, control de cámaras y otras. 

Existen 77 mil 86 privados de libertad, con una sobrepoblación de 139% que genera el hacinamiento, uno de cada cuatro internos padece de alguna enfermedad diagnosticada, en conclusión el sistema penitenciario en el Perú ya ha colapsado. 

Priorización de la investigación criminal y mejora del Ministerio Público

El sistema de justicia penal es negativamente selectivo. Atrapa a los más débiles y libera a los fuertes. Tomando conciencia de ello, el Estado debe sustituir la selectividad negativa que imponen las asimetrías de poder, por una priorización racional de la investigación de los delitos que generan más daño social; entre ellos los que impliquen gran violencia contra las personas (homicidios, secuestros, extorsiones, violaciones, lesiones graves, entre otros) y los delitos de narcotráfico y crimen organizado. Para ello se requiere mejorar la investigación criminal y la inteligencia en la Policía Nacional del Perú (PNP), mejorar la efectividad del Ministerio Público (MP), y evidentemente la calidad de las sentencias del Poder Judicial, mas esto es una cadena. Un pobre atestado policial deja con pocas oportunidades al MP de armar un buen caso, cuando la prueba científica está bien construida deja poco margen al MP de no actuar correctamente, con ambos fuertes obliga al Poder Judicial a una adecuada sentencia o correrá el riesgo de develar su incompetencia o corrupción. 

Es importante hacer notar que existe una relación entre la violencia y anomia en la sociedad con instituciones tutelares de la seguridad ciudadana débiles e ilegítimas. La percepción ciudadana las considera instituciones de difícil acceso para los más pobres, abusivas, corruptas y poco confiables. 

En el Perú se corrobora ya que la mayoría de privados de libertad carece de sentencia, el 51.3% de ellos están en las cárceles esperando sentencia, en números absolutos 39 mil privados de libertad no tienen clara su situación jurídica, según el censo penitenciario realizado por el INEI en 2016. 

Toda la debilidad institucional de las organizaciones se traduce posteriormente en una impunidad generalizada y sistémica, es el producto de que el narcotráfico, las organizaciones criminales y la corrupción, tienen un efecto corrosivo que permea en las instituciones policiales, judiciales, penales y aduaneras. 

Debemos hoy hacer las cosas necesarias para evitar la escalada de muertes violentas, de lo contrario será demasiado tarde, iniciará un incremento importante y permanente de las tasas de homicidios, y luego nos costará mucho más hacerle frente a este problema. 

Finalmente, el Estado debe trabajar una política pública de manera integral y articulada, esta vez estoy convencido que en Perú estamos marchando hacia un nivel de descontrol, con una inseguridad que está ganando la batalla, por ello debemos actuar ya. 

Aprosec firmó un convenio con la firma Indexum para hacer realidad la propuesta de comunidad organizada, con el producto H3LP, que está a disposición de la población a un precio social desde julio pasado, por lo que invitamos a todos a sumarse a la comunidad H3LP.