Revista Seguridad en América
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Un panorama de la seguridad en hospitales
 


Itzel Cárdenas Guzmán


Al tratarse de espacios abiertos donde diariamente se congrega una gran cantidad de gente, las medidas de seguridad en hospitales se vuelven parte medular para el correcto funcionamiento de los mismos. Establecer planes de prevención y protección, contar con un estricto control de acceso, proteger la información y vigilar el entorno, son sólo algunos de los aspectos básicos que deben tomarse en cuenta dentro de la seguridad hospitalaria.
Sin embargo, para entender el funcionamiento de los sistemas de seguridad implementados en estos lugares, es necesario saber, en primera instancia, cuáles son sus características.
En la actualidad los hospitales son espacios públicos cuya función primordial es prevenir, diagnosticar y dar tratamiento a distintos tipos de padecimientos y enfermedades, lo cual evidentemente conlleva a la responsabilidad de mantener los niveles de salud adecuados entre la población atendida.
Por tal motivo, el término seguridad en hospitales, cobra una especial importancia, si entendemos que ésta incluye no sólo las medidas encaminadas a vigilar las acciones desarrolladas dentro de los mismos, sino que engloba una serie de aspectos que a continuación enunciaremos.


Problemática general




[caption id="attachment_4980" align="alignright" width="239" caption="Doctor Marcos Cano Guadiana"][/caption]

Aunque no hay un patrón establecido, existen varias situaciones que pueden presentarse dentro de los hospitales y afectar el curso normal de sus actividades: robos, asaltos, extorsiones y amenazas de bomba, son algunos de los principales problemas a los cuales se enfrenta el personal de seguridad en estos centros.
Carlos Preciado Arroyo, jefe de sección de seguridad del Corporativo Hospital Satélite, explica que dentro de ese recinto nunca se ha topado con un problema de esa magnitud, pero, a lo que sí se ha enfrentado, es a la extorsión telefónica. “Las llamadas que se han recibido en el hospital me las canalizan inmediatamente y siempre han resultado falsas amenazas. Afortunadamente no ha trascendido a nada más”.
Sin embargo, para Jorge Adolfo Hughes Pérez, director general del Hospital Río de la Loza, se trata más bien de una cuestión de actitud: “Para la gente que acude a un hospital, todo es una emergencia y si no lo sabes manejar pues hay roces, choques o inconformidades. El paciente o los parientes de éste son muy demandantes en la atención; entonces, como buenos mexicanos, no nos gustan los controles; por eso uno de los principales problemas es el manejo de las visitas, tanto de los familiares como de los enfermos, por ello –agrega– el trato debe ser muy sutil: “Tienes que ser firme sin ser brusco y claro sin ser grosero”.
Adicionalmente, el doctor Marcos Cano Guadiana, subdirector de servicios paramédicos del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), señala que el robo de pertenencias es una de las problemáticas más frecuentes, aunado al robo de material de curación o medicamentos. “Dentro del Instituto, en una ocasión descubrimos que un enfermero se robaba los materiales de curación y otro se llevaba los medicamentos. Ambos fueron investigados y cuando se confirmaron las sospechas, fueron despedidos y puestos a disposición de las autoridades” explica.
También señala que un punto de seguridad importante y en el que se tiene que poner especial cuidado, es el que se refiere a la disyuntiva entre atender o no a pacientes que purgan una condena dentro de cárceles y son internados. “Cada vez es más frecuente que nos envíen reclusos, y ningún hospital del sector público tiene infraestructura para atender este tipo de pacientes, debido a las implicaciones que lleva. Es decir, que cada que un penal traslada a un reo a nuestras instalaciones, se requieren de dos o tres custodios, o a veces hasta más y las habitaciones no están acondicionadas para ello”. Agrega además que sería correcto que existieran hospitales especiales para este tipo de personas, sobre todo en atención a la seguridad de los demás ciudadanos que normalmente acuden a ellos.

Públicos y privados, diferencias esenciales
Si hablamos de hospitales públicos, el panorama cambia, pues al tratarse de sitios donde hay mayor afluencia de gente, el concepto de seguridad se complica. Al respecto Carlos Preciado menciona: “Depende de la capacidad del centro hospitalario. Desgraciadamente en los edificios públicos hay un gran número de derechohabientes que acuden y siempre los acompaña algún familiar; entonces si hablamos, por ejemplo, de alguna clínica del Seguro Social, vemos que el área de urgencias está siempre saturada, lo cual impide tener un control sobre quienes entran y salen”.
Por su parte, el doctor Marcos Cano afirma que entre las principales diferencias existentes entre el sector público y el privado se encuentran los controles de seguridad, los cuales son mucho más estrictos en un hospital privado que en uno público. “No sé si es por el costo, por la capacitación o más bien es una cuestión multifactorial. Yo creo que principalmente se debe al personal de seguridad que se contrata”.
Y agrega que otra de las limitantes es el presupuesto, ya que en la mayoría de los hospitales públicos se contrata a la empresa que ofrece mejor servicio al menor precio. “Tampoco vamos a comprar más barato, hay ciertos requisitos mínimos que deben cumplir, y aunque en materia de seguridad no todo es dinero, en este tipo de contrataciones sí influye bastante” refiere.
Por otro lado, una de las principales dificultades es el trato hacia quienes acuden a un nosocomio. Jorge Hughes subraya que si se acude a un hospital de gobierno, el trato que le dan al derechohabiente siempre es un tanto despectivo y por ello, el público reacciona del mismo modo.
El doctor Marcos Cano hace referencia a que la presencia de situaciones violentas y el trato agresivo de los pacientes se debe más a los tiempos de espera que al excesivo número de personas o a la atención deficiente, pues generalmente el paciente es muy intolerante cuando está enfermo.


Más vale prevenir…
Todas las medidas encaminadas a resguardar la seguridad de las personas que transitan en un hospital se basan en la prevención, esto con la finalidad de ofrecer a pacientes y personal un ambiente libre de amenazas y riesgos.
Entre las disposiciones más destacadas se encuentran los planes, reglamentos interiores y formación de brigadas. Sin embargo, la participación de los pacientes y familiares, así como del personal del hospital, se vuelve fundamental para que las políticas de seguridad brinden frutos.
Pero ¿cómo lograr que los pacientes cooperen en la labor de seguridad? Jorge Hughes comenta que no es una tarea sencilla, pero con trabajo diario y un trato adecuado, la gente logra cambiar gradualmente su actitud.
“Es difícil pero hemos percibido que poco a poco cambiamos. Se les da un reglamento y a veces se molestan, pero al final cuando ya saben y lo entienden, no quieren violar una medida de seguridad o un control” asegura.
Otra de las medidas de apoyo es el contacto con las autoridades policíacas. “La institución está enlazada directamente con el jefe de la Agencia de Seguridad Estatal de Satélite y en caso de detectar cualquier situación sospechosa, debemos esperar a que nos auxilien, ya que nosotros como personas civiles no podemos actuar. Es entonces cuando damos parte a las autoridades; cualquier situación que se sale de lo rutinario, de lo normal, nosotros la reportamos a las autoridades y ellos actúan en consecuencia” señala Carlos Preciado, del Corporativo Hospital Satélite.


Hospital seguro
En México se puso en marcha un programa denominado “Hospital Seguro”, el cual tiene como objetivo principal “contar con establecimientos de salud cuyos servicios permanezcan accesibles y funcionando a su máxima capacidad instalada, y en su misma infraestructura inmediatamente después de un fenómeno destructivo de origen natural”.
En ese sentido, se busca que los hospitales continúen dando atención aún en situaciones extremas, tales como un terremoto o inundación.
Entre sus prioridades se encuentran aplicar políticas y normas nacionales para contar con un hospital seguro frente a desastres, a través de cada una de las instituciones que integran el sector salud, así como proteger la vida y la salud de los ocupantes, la inversión y función de los establecimientos de salud, en especial los identificados como prioritarios en la red de atención en caso de desastres.
Además, busca establecer y dar seguimiento a los planes de prevención, elaboración de normas, manuales y procedimientos que abarquen un concepto total de hospital seguro.


Personal certificado




[caption id="attachment_4977" align="alignright" width="148" caption="Jorge Hughes"][/caption]

Una de las premisas básicas para contratar personal de seguridad en los hospitales es llevar a cabo un estricto control de confianza. Sólo de esa manera puede garantizarse un espacio bien resguardado.
En el caso del Hospital Satélite, antes de contratar un elemento de seguridad se realiza un riguroso esquema de selección. “Yo entrego una solicitud, deben traer referencias laborales, cartas de recomendación y posteriormente se hace una investigación en la que se incluyen reportes psicológicos, exámenes médicos y finalmente se determina si es apto o no apto”, expone Carlos Preciado.
A su vez Jorge Hughes comenta que en ocasiones se tiene un estereotipo de lo que representa el personal de seguridad, cuando en realidad se trata de gente con una amplia trayectoria y vastos conocimientos: “Para la seguridad, ya sea pública o privada, existen metodologías, no trabajamos mediante una acción improvisada y en el medio hay gente muy bien preparada”.
En el INCan el personal de seguridad se contrata bajo licitación. Las compañías aspirantes a un contrato de servicio con ellos deben cumplir con ciertos requisitos. “Indicamos el número de elementos requeridos, se les evalúa y una vez contratados los ponemos bajo custodia de un supervisor. De esa manera, cuando detectamos que un elemento está fallando o presenta alguna irregularidad, se reporta y se cambia” asegura el doctor Cano.

El experto en seguridad dentro de los hospitales
Debido a las problemáticas antes referidas, la mayoría de los hospitales cuentan con personal de seguridad altamente calificado y con una formación integral que les permite no sólo ocuparse del resguardo de las instalaciones, de los pacientes y del personal, sino que también tienen la preparación para saber cómo actuar en caso de presentarse una emergencia o algún suceso fuera de lo normal.
De ellos depende llegar al nivel óptimo de protección, pues al tratarse de espacios públicos con un alto grado de riesgo, la gestión, en materia de seguridad hospitalaria, debe ser amplia y específica.
Al respecto Jorge Hughes afirma que entre sus principales funciones se encuentran la planeación estratégica, la parte financiera, administrativa, operativa, así como los nuevos proyectos y su desarrollo.“El Hospital Río de la Loza cuenta con una certificación de seguridad en todas sus áreas, tenemos muy bien conformadas las rutas de evacuación con un control de mando, áreas de salvamento, de emergencia, y además, es obligación de todo el personal conocer el plan de evacuación para saber cómo actuar en caso de emergencia. En seguridad, no podemos improvisar”.
No es lo mismo sentirse seguro a estarlo. Una es una situación psíquica y la otra es física. Si en un hospital como éste logramos permear esos dos conceptos, la gente no nada más se siente segura, sino que realmente lo está, y eso genera que las personas vengan a hospitales de esta naturaleza” explica.
Por su parte, el Corporativo Hospital Satélite cuenta con 22 años de existencia y según Carlos Preciado, es de los pocos cuya política cumple con la totalidad de los requerimientos y normatividades de seguridad: planos, bitácora de recarga de extintores, equipo de protección, rutas de evacuación, etc. “Para que cualquier hospital cuente con licencia de funcionamiento, se pide que cumpla con el plan de emergencias. En ese sentido, nosotros contamos con el certificado de condiciones de seguridad, otorgado por la dirección de Protección Civil del municipio de Naucalpan y éste es renovado año con año”.
Pero, ¿cómo es el trabajo de un profesional de la seguridad dentro de los centros hospitalarios? Su función no se limita únicamente a “vigilar” dentro y fuera de las instalaciones. Se trata más bien de un trabajo organizado y planeado que establece cuáles serán los lineamientos de seguridad a seguir.
Jorge Hughes comenta: “Cuando yo llego a un hospital lo primero que le digo al cliente es que soy una empresa de seguridad privada, cuáles son nuestras características, y nuestra experiencia.
Después les pido que me permitan hacer un check list de algunos conceptos generales: la iluminación, sistemas de incendio, áreas críticas, rutas de evacuación, etc. Una vez realizado el check list, establezco un análisis de riesgos. En dicho análisis clasificamos y analizamos dónde están las fortalezas del hospital y cuáles son sus debilidades. Finalmente, hacemos una propuesta y empezamos a establecer el manual de políticas y procedimientos en materia de seguridad” concluye.


¿Sabía que…?
La palabra hospital proviene del latín hospes, que significa “huésped” o “visita”. Posteriormente, del término hospes derivó la palabra hospitalia, es decir, “casa para visitas foráneas”. Finalmente, hospitalia se transformó en hospital y el término fue utilizado para designar un lugar de auxilio. Los hospitales eran sitios de beneficencia, donde se prestaba atención no sólo a los enfermos, sino también a las mujeres desvalidas, ancianos, pobres y peregrinos, quienes eran atendidos por monjas y religiosos.


Tecnología para la seguridad
Los avances tecnológicos representan, sin duda, un complemento necesario para el manejo de la seguridad en clínicas y hospitales. Aunado a la experiencia de los profesionales, la tecnología permite ofrecer un amplio campo de acción dentro de ese rubro.
Entre las más destacadas se encuentran, en primer término, el control de acceso, pero el CCTV y la comunicación mediante radiofrecuencia constituyen un invaluable apoyo a la hora de brindar protección a los pacientes, familiares y personal.
En el INCan, por ejemplo, las cámaras de videovigilancia ubicadas en los principales pasillos y en zonas estratégicas, monitorean constantemente los movimientos y situaciones que puedan considerarse irregulares.
A decir de Jorge Hughes, la parte tecnológica represente sólo una parte dentro del programa integral. En ese sentido, el Hospital Río de la Loza cuenta con circuito cerrado de televisión y radiocomunicación para proporcionar seguridad a los pacientes y familiares durante su estancia en el mismo. Por otro lado, emplea un control de acceso mediante el cual cada persona que ingresa, debe ser debidamente identificada.
“Es una política de este hospital que cada persona, al entrar, se debe registrar e identificar. Posteriormente se le da un gafete que lo acredita para estar en determinadas zonas del hospital, y las excepciones sólo serán autorizadas por la dirección general, la dirección médica o la dirección administrativa en forma escrita. Mediante esas políticas y procedimientos se establecen las reglas del juego”.
El Hospital Satélite, por su parte, cuenta también con CCTV, radiocomunicación y control de acceso. Este último representa un punto fundamental para la vigilancia de las instalaciones. “Contamos con un registro digital de imágenes de las personas que ingresan al hospital. Al momento de su entrada, se les toma una fotografía, misma que se almacena en un archivo, y ante cualquier situación anormal, se revisa el registro y se ubica en cualquier parte de las instalaciones”, apunta Carlos Preciado.


Resguardo a la información, parte esencial
La protección a la información es otro de los rubros a los que debe darse mayor énfasis dentro de estos sitios, pues se manejan datos delicados, entre ellos, historiales clínicos, estudios y análisis. Aunado a ello la confidencialidad representa una de las mayores preocupaciones de los pacientes.
Al respecto, Jorge Hughes opina: “Aquí, aparte de ser hospital, debemos tener un control como el de los hoteles. Tú como paciente quieres confiabilidad, ¿cómo resolvemos eso? Pues tenemos nuestras medidas para cerrar esa información”.
En ese tenor de ideas, el código de ética del Hospital Río de la Loza, indica que todo el personal debe salvaguardar la información confidencial y secretos propios de la institución, así como garantizar la confidencialidad y privacidad de los pacientes, dentro y fuera de las instalaciones del hospital.
Carlos Preciado, del Hospital Satélite, refiere: “la confidencialidad y la discreción son fundamentales. Si algún paciente no quiere que se enteren de su estancia, eso se respeta”.
A su vez, el INCan, maneja los expedientes clínicos de forma privada, electrónica y con acceso restringido al público. Para ingresar a ellos, el personal médico, paramédico y administrativo debe contar con una clave. Obviamente sólo el médico tiene autorización para hacer notas, observaciones y para registrar la evolución. El personal administrativo únicamente puede realizar consultas.


Seguridad integral
Instaurar un sistema completo de seguridad es uno de los puntos medulares en los centros hospitalarios; por ello es necesario unificar varios sistemas: el personal de vigilancia, la protección contra fenómenos naturales, planes de prevención, así como tecnología que incluya controles de acceso, circuito cerrado de televisión y programas de protección a la información.
Del mismo modo, es imperante contar con un plan de seguridad específico el cual abarque tanto la seguridad de las personas, patrimonial, operativa, física, electrónica e informática, pero que además permita contar con los medios necesarios para su organización y mantenimiento.
Al hablar de hospitales, nos encontramos ante una inminente serie de riesgos y amenazas que van desde desastres naturales, hasta lo derivado de conductas antisociales como robo, fraude y agresiones, sólo por mencionar algunas. Por todo lo anterior, la seguridad dentro de los hospitales es uno de los rubros más importantes y a los que hay que prestar especial interés, no sólo porque la seguridad es un derecho ciudadano, sino porque se vuelve la base para el mantenimiento de los niveles adecuados de salud entre la población.


Control de acceso estricto en hospitales públicos
Debido al gran número de personas que acude diariamente a un centro hospitalario público o de gobierno, se han incrementado las medidas para el control. En el Instituto Nacional de Cancerología, por ejemplo, cuentan con un sistema denominado semáforo electrónico, el cual filtra a las personas por horarios específicos, lo que permite evitar aglomeraciones en las instalaciones.
El hospital les proporciona una tarjeta con un código de barras, el cual indica fecha y hora de la cita. Si al pasarla por el lector la información no coincide, se enciende una luz roja, misma que les impide el acceso; cuando se enciende la luz naranja significa que aún tienen que esperar y finalmente, si se activa la luz verde, quiere decir que pueden pasar.
Al momento que el paciente tiene “luz verde” para ingresar a su consulta, en una pantalla aparece el nombre del doctor que lo atenderá y el consultorio al que debe pasar.
“Esto al principio causó un poco de malestar entre los pacientes, pero ahora ya lo entendieron. Con eso se resuelve el factor agresivo dentro de las instalaciones debido a las aglomeraciones”, afirma el doctor Marcos Cano, subdirector de servicios paramédicos del Instituto.


Diseña el IPN sistema de seguridad para evitar robo de bebés en hospitales
El robo de infantes es una de las principales problemáticas a la cual se enfrentan los hospitales en nuestro país. Ante ese fenómeno, un grupo de estudiantes del IPN desarrolló, hace algunos años, un sistema de seguridad para evitarlo. El dispositivo se basa en la identificación del iris del ojo de padres, enfermeras y personal de los hospitales.
Se trata de un sistema único en México que podría utilizarse también en bancos y otras empresas, y en el caso de los hospitales contribuirá a salvaguardar la integridad física de los recién nacidos.
El proyecto consiste en tomar la imagen del iris ocular con una cámara digital; a la fotografía se le anexa el nombre y dirección de la persona para crear un banco de datos del personal autorizado para tener contacto con el bebé.
Para que una persona ingrese al área de cuneros deberá primero introducir una clave digital de acceso, que en caso de ser correcta, abrirá una primera puerta.
Posteriormente, se encontrará con una cámara digital que capta la imagen de su iris y si coincide con el banco de datos, automáticamente se abrirá la segunda puerta de seguridad.
El sistema de vigilancia incluye la instalación de una segunda cámara oculta, que capta de cuerpo entero a la persona que va a ingresar a la zona, así como su entorno para verificar si está sola o acompañada. Todo ese sistema estará conectado a una computadora personal, cuya función será monitorear de manera permanente el proceso para ingresar al sitio restringido.
El proyecto fue elaborado por Aranzazú González Montiel, Verónica Martínez Mora, Carlos Alberto González Dueñas y Carlos Vidal Mendoza González. Fuente: esmas.com


ENCARGADOS DE SEGURIDAD DE LOS PRINCIPALES HOSPITALES DE MÉXICO


 
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