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Imagen UN LUGAR SEGURO PARA  LOS AGENTES  DEL ORDEN

UN LUGAR SEGURO PARA LOS AGENTES DEL ORDEN

Domingo 08 de Septiembre del 2019
Boon Edam

La seguridad es un bien complejo de garantizar para todo ciudadano en su vida cotidiana, pero es un desafío mayor para las fuerzas del orden encargadas de proveerla. Aún más, los cuarteles de policía, los cuales representan un fortín ante el crimen que merodea las calles de cualquier ciudad, se han convertido justamente en un blanco selecto que exige mayores medidas de protección ante toda amenaza latente dentro de la sociedad en la que se encuentran. 

Prueba de ello son los acontecimientos en las estaciones de policía de dos ciudades de América Latina: Ciudad Juárez, al norte de México; y Bogotá, capital de Colombia. 

En el caso de la nación sudamericana, a las 9:29 a.m. (hora local) una camioneta cargada con 80 kilos de explosivo pentolita atravesó una de las entradas a la Escuela de Policía General Santander, la principal escuela de cadetes del país, y estalló dentro del recinto causándole la muerte a 22 jóvenes en formación y al propio conductor del vehículo, miembro de un grupo guerrillero local. 

Este no ha sido el primer ataque de este tipo: un año antes sucedió algo similar en la estación del barrio San José de Barranquilla (capital departamental al norte del país), producto de dos bombas camufladas en morrales de policía que los perpetradores del mismo lograron ingresar previamente al lugar para estallarlas a través de radiofrecuencia delante de 54 uniformados, causándole la muerte a cinco de ellos y dejando 42 heridos.

Por su parte, en Ciudad Juárez, una serie de ataques a elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal finalizó ese mismo día poco antes de las 6:00 p.m. cuando sujetos armados abrieron fuego frente a las instalaciones del Distrito Poniente de la Policía, lo cual dejó un oficial herido, quien fue trasladado por compañeros para recibir atención médica.

Debido a esta acción criminal, se dio la instrucción de que quienes hicieran la guardia en las centrales policiacas portaran sus armas largas durante la vigilancia. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿es esta una medida que brinda garantías ante la entrada permanente de ciudadanos de toda índole que por una u otra razón han de acercarse a una estación de policía? 

 

CONTROL PARA UN ACCESO SEGURO

La entrada a un edificio es el primer contacto del visitante, quien puede ser desde un empleado o usuario del mismo hasta una persona inescrupulosa con fines insospechados que puedan atentar contra la integridad de quienes se encuentran dentro del recinto. 

Esta puede intentar filtrarse al ingresar detrás de algún funcionario o ciudadano autorizado en el paso de alguna puerta giratoria, custodiada por algún vigilante que en caso de que el eventual maleante accediera con un arma no tendría mucha capacidad de respuesta. 

No obstante, este no es el caso de la Tourlock 180+90. La puerta giratoria de alta seguridad más avanzada de la gama de productos de Boon Edam cuenta con la opción de StereoVision, un sistema que detecta el ingreso de más de un usuario por vez mediante un reconocimiento tridimensional de forma, tamaño y volumen usando tecnología de tiempo de vuelo que incluye una combinación de sensores de infrarrojo cercano y sensores ópticos.

Mediante el análisis de estos datos, el sistema establece el número de personas que están intentando ingresar en un compartimento con una sola autorización y bloquea la puerta en caso de violación de autorización. Así, el posible intruso quedaría encerrado entre las hojas de la puerta con un acabado de acero inoxidable, aluminio lacado y anodizado que le brindarán el tiempo oportuno a la reacción de las autoridades para el control efectivo del sujeto que intente alterar el orden del lugar. 

Esta fue la solución que contempló el Departamento de Policía de Dallas, Estados Unidos, dentro de su evaluación de seguridad luego del atentado que recibió el edificio Jack Evans, el nombre de la sede oficial de esta ciudad en el estado de Texas, Estados Unidos. 

 

CASO DE ÉXITO COMPROBADO

“Los oficiales y el personal de la policía sólo quieren un lugar seguro donde puedan hacer su trabajo bien”, comentó Paul M. Schuster, funcionario de la Oficina de Apoyo Administrativo del Departamento de Policía de Dallas, refiriéndose a los sucesivos ataques acontecidos en las estaciones de policía de McKinney, Texas (2010); Detroit, Michigan (2011), y finalmente en la propia sede de este departamento de Dallas el 13 de junio de 2015, cuando fue objeto de múltiples disparos desde una camioneta blindada por parte de un hombre con ánimos de represalia por la negación de custodia de su hijo.

A partir de allí se consideró la prueba de varios materiales de construcción resistentes a las balas de varios tipos de armas. Junto a ello, se determinó la inclusión de puertas de alta seguridad con controles de acceso a través de una tarjeta.

El desafío primordial que hallaron los investigadores fue el vidrio de la entrada del vestíbulo del cuartel general de la policía, dada su fragilidad para detener balas o el accionar de una bomba. Se consideró cambiar la parte frontal del edificio para que fuera compatible con el vidrio de rifle balístico; sin embargo, al poco tiempo se desechó la idea por el largo tiempo que podría causar este cambio, además de la exposición a la intemperie del espacio, y finalmente porque no resolvería todos los problemas de seguridad en frente. 

La solución que hallaron fue adecuar una habitación separada al lado del vestíbulo para que se convirtiera en un cuarto al que todos los visitantes son redirigidos inicialmente para los exámenes de detección. Para ello se construyó una pared secundaria dentro del mismo vestíbulo, revestida con un material resistente a las balas y cuya apariencia se integra perfectamente a la del lobby, la cual canaliza a los usuarios a este pequeño recinto. 

Dentro de esta sala de detección, conformada también por paredes resistentes a las balas, el visitante pasa por el respectivo escáner de rayos X y camina a través del detector de metales. En caso de que alguien activara un arma y decidiera disparar, el incidente se contendría dentro de la habitación. 

Luego de este paso obligado, el visitante que haya sido autorizado ingresa a través de una puerta giratoria Tourlock 180 + 90. Ya dentro del vestíbulo, la persona que requiera ver a un investigador puede tomar asiento y esperarlo allí mientras los agentes llaman al funcionario para que se acerque a ésta y lo acompañe a su respectiva oficina. Para ello, al visitante se le otorga una tarjeta con la cual puede acceder a determinados pisos a partir de los lectores que poseen los ascensores. 

Cuando la persona ya está lista para retirarse del lobby se dirige a otra puerta giratoria Tourlock 180 + 90, la cual conduce a las puertas delanteras. Si bien está configurada para permitir la salida libre del edificio, también cuenta con sensores para evitar infiltraciones de algún usuario no autorizado que intente ‘pegarse’ a uno que sí lo está. Así mismo, aquel que intente ingresar por esta puerta sin pasar por la sala de control de seguridad, la Tourlock lo rechazará.

Los empleados del edificio cuentan con una tarjeta para ingresar al vestíbulo a través de esta salida de Tourlock sin tener que pasar por el proceso de evaluación de seguridad. Sin embargo, si otra persona intentara forzar su entrada detrás del empleado, la Tourlock los detendrá y retirará al empleado.

Para Schuster, este tipo de medidas tecnológicas han mejorado sustancialmente la seguridad del lugar, mientras se conserva el diseño inicial del lobby. Y esa protección, en principio no advertida por el visitante del día a día, es lo que respalda la seguridad en el lugar de trabajo de cualquier agente del orden, quien está expuesto como mediador de las diferentes sociedades en las que se encuentre. “Tales son los desafíos para asegurar un cuartel de policía”, concluyó Schuster; sea de Norteamérica o de Latinoamérica.  

 

Fuente y fotos: Boon Edam

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Domingo 08 de Septiembre del 2019
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Las estaciones de policía son un blanco común del crimen tanto en Latinoamérica como Norteamérica. El tránsito constante de ciudadanos de toda índole exige tomar medidas desde el diseño de sus entradas

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