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Imagen EL AISLAMIENTO SOCIAL OBLIGATORIO Y EL FEMINICIDIO

EL AISLAMIENTO SOCIAL OBLIGATORIO Y EL FEMINICIDIO

Domingo 02 de Agosto del 2020
Juan Manuel Iglesias

Como consecuencia del aislamiento social obligatorio que decretara el gobierno argentino para prevenir y disminuir los efectos del coronavirus, se produjeron más femicidios y aumentaron en un 60% las denuncias por violencia familiar.

Esta situación que muchas veces impone la convivencia forzada del victimario con la víctima constituye un riesgo para la vida de muchas mujeres y a la vez eleva el nivel de distress (tensión, angustia) en los hombres violentos.

Tal como mencionamos en el artículo de la edición 1171, los hombres violentos tienen una trayectoria traumática que les genera de por sí una gran carga de distress y una necesidad de descarga que si no se canaliza por formas sanas, aparece como formas de conductas violentas y anti-sociales. Y es precisamente la situación de encierro el factor que desencadena síntomas de estrés postraumático, confusión e ira.

El encierro es en sí un factor de riesgo clave a la hora de entender la relación entre cuarentena y feminicidio que pone en funcionamiento una serie de respuestas cerebrales que desencadenan conductas de maltrato que pueden terminar en la muerte de la víctima. 

Estas conductas son una respuesta del cerebro emocional a la situación estresante. Recordemos, siguiendo a Daniel Goleman, psicólogo, periodista y escritor estadounidense, que una de las características de la mente emocional es su realidad infantil y simbólica, cuando un acontecimiento parece similar a un recuerdo cargado emocionalmente, la mente emocional responde activando los sentimientos que acompañan al acontecimiento recordado. 

Estos contextos de encierro producen una sobrecarga alostática como efecto de la necesidad de adaptación a la nueva situación, generando más situaciones de distress por la sensación de la falta de control que ponen en funcionamiento la memoria emocional que conecta la situación presente con los traumas de la niñez produciendo una necesidad de descarga que desemboca en forma de maltratos que muchas veces terminan en femicidios.

 

El encierro es en sí un factor de riesgo clave a la hora de entender

la relación entre cuarentena y feminicidio que pone en funcionamiento

una serie de respuestas cerebrales que desencadenan conductas de maltrato

que pueden terminar en la muerte de la víctima

 

¿QUÉ SUCEDE A NIVEL CEREBRAL CON EL VICTIMARIO?

• Siguiendo a Bruce McEwen: “Las experiencias estresantes pueden precipitar trastornos de ansiedad, bipolar, etc. El cerebro percibe y determina lo que es amenazador, así como su comportamiento y respuestas fisiológicas frente al estresor que no sólo se utilizan para la adaptación, “la alostasis”, sino también contribuyen a la fisiopatología, “la carga alostática o sobrecarga”.

• Las experiencias nuevas, como por ejemplo, la necesidad de adaptarse a un contexto de encierro activan la alostasis, es decir las estrategias de adaptación y supervivencia que promueven múltiples procesos sistémicos. 

• Pero cuando estas estrategias de adaptación son excesivamente utilizadas, se produce una sobrecarga alostática que representan los grados de un efecto acumulativo en el cuerpo y el cerebro que causa una fisiopatología si se sostiene en el tiempo, como sucede en la cuarentena.

• Ahora bien, el distress agudo, producto de la historia traumática alojada en la memoria emocional, puede causar un disbalance en los circuitos neuronales que intervienen en la cognición, la toma de decisiones, la ansiedad, el humor con un incremento o disminución en su expresión en la conducta.

• Este disbalance puede resultar adaptativo en contextos amenazantes como el encierro que producen un incremento del miedo, la hipervigilancia o la ansiedad. Lo más importante es que a pesar de superar esa situación, el estado conductual y los circuitos neuronales continuarán atascados.

• Esta sobrecarga alostática, producto de la necesidad de adaptación a un contexto estresante de encierro, produce una hiperestimulación del complejo amigdalino que regula las respuestas automáticas rápidas ante estímulos emocionales, produciendo una descarga emocional en forma de conductas violentas.

• La amígdala derecha, una estructura subcortical situada en la parte interna del lóbulo temporal medial, que forma parte del cerebro límbico y que es la encargada de la supervivencia, integra las emociones con los patrones de respuesta correspondientes provocando una reacción a nivel fisiológico y es el principal núcleo de control de las emociones controlando así mismo las respuestas de satisfacción o miedo.

• El encierro activa el trauma alojado en la memoria emocional: estos contextos donde se restringe la libertad producen la sensación de la pérdida de control que se conecta con experiencias traumáticas de la niñez alojadas en la amígdala que se encarga de estructurar los recuerdos asociados con estados emocionales. Cuando el hipocampo falla y no permite almacenar ciertos recuerdos traumáticos, la amígdala permite que se preserve cierto recuerdo emocional de la situación. 

• El contexto de encierro muchas veces evoca elementos asociados al trauma que nos hace reaccionar tras percibir ese estímulo potencialmente amenazante estimulando o inhibiendo respuesta de lucha y huida.

Cuando esto sucede, lo emocional se desborda y toma el control de la situación produciéndose un “secuestro amigdalino” inhibiendo las funciones de la corteza cerebral, asiento del pensamiento racional que se caracteriza por:

• Incapacidad de pensar.

• No hay concentración.

• El pensamiento se subordina a lo emocional.

• Distanciamiento de la realidad externa.

• No se puede oír, ver ni escuchar.

• No hay flexibilidad ni aprendizaje.

• No se perciben alternativas ni matices.

• No se distinguen las personas o cosas.

• No se preveen consecuencias de los actos.

• La intervención externa exacerba la reacción.

Los contextos de encierro producen secuestros emocionales en los victimarios que inhiben cualquier tipo de reflexión moral llevando a la necesidad de descargas violentas en forma de maltratos que pueden terminar en el feminicidio.  

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