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MÉXICO CUENTA CON LA INDUSTRIA DE SEGURIDAD PRIVADA MÁS GRANDE DE AMÉRICA LATINA

Con más de 4 mil 300 empresas, de las cuales 2 mil 700 cuentan con licencias federal, estatales o municipales. Un aporte al producto interno bruto del 1.3 por ciento y más de un millón de empleos directos, México es el país con la industria de seguridad privada más grande de América Latina.

Con más de 4 mil 300 empresas, de las cuales 2 mil 700 cuentan con licencias federal, estatales o municipales. Un aporte al producto interno bruto del 1.3 por ciento y más de un millón de empleos directos, México es el país con la industria de seguridad privada más grande de América Latina.

Es seguido por Brasil, segundo lugar, con 2 mil 500 empresas y 500 mil trabajadores, que registró un descenso del 50 por ciento con respecto a la situación que privaba antes de la pandemia de Covid19. Colombia ocupa el tercer lugar con 420 mil empleos, más de lo que representa toda la fuerza pública de ese país.

Sin embargo, Colombia posee los niveles de capacitación y profesionalización de sus elementos de seguridad más reconocidos de la región, informó el ex cónsul de esa nación en México y actual representante del grupo económico Servisión, Luis Oswaldo Parada Prieto, quien comparó el momento actual que vive nuestro país con el que registró su nación en los años 80s y 90s, cuando enfrentó un momento muy difícil en materia de seguridad.

En su ponencia "Visión de la Seguridad Privada en América Latina", que presentó ante integrantes de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP), que preside Gabriel Bernal Gómez, el doctor en derecho, diplomático y especialista en seguridad destacó la importancia que tiene este sector económico en América Latina, donde se distingue por ser una industria pujante y en constante crecimiento. En lo que va del siglo ha registrado, dijo, un aumento de más del 60 por ciento en la región.

Lo anterior significa que entre más crecen nuestras naciones, más se apalancan en cuestión de infraestructura, desarrollo, tecnología, etc., es mayor la demanda de seguridad privada.

Esto quiere decir que entre más seguridad exista mayor será el crecimiento de las empresas de seguridad privada y, por supuesto, la estrategia para este sector debe estar debidamente actualizados, capacitados y profesionalizados.

Y es que, precisó, muchos creen que entre más seguridad existe menos seguridad privada se requiere. Esto no es así, dijo, ya que esta última tiene que ver con la diversificación de las sociedades, nuevos proyectos. Entre más se desarrollan las sociedades más servicios de seguridad privada necesitan.

Luis Oswaldo Parada Prieto, comentó también que este gran crecimiento que registra la seguridad privada en América Latina se enfrenta a un gran problema, que es la falta de una adecuada legislación general y la carencia de cámaras industriales que las representen.

Sobre lo primero, manifestó que, en países como México con gobierno federalizado, cuentan con muchos entes de control o autoridades fiscalizadoras. Esto contribuye a la informalidad ya que muchos empresarios no se quieran legalizar, por la cantidad excesiva de trámites que tienen que hacer, lo cual contribuye a encarecer sus costos de operación y a que la mano de obra sea cada vez más escasa y costosa y coadyuva, además, a dañar el buen nombre de la seguridad privada.

Dijo que al tener muchos entes de control también sin duda contribuye al soborno y a la inseguridad jurídica, porque cada proceso quiere tener sus propias leyes, sus propias reglas y normas y a veces no son fundamentos legales, sino criterios subjetivos. También esto provoca competencia desleal o piratería.

Otro problema que enfrentan las empresas de seguridad privada en América Latina es que el 85 por ciento son familiares. Eso da pie a que no haya continuidad en estas, por falta de protocolos sucesorios.

Para ello recomienda el establecimiento de cámaras y gremios sólidos, unificados, cohesionados. Donde democráticamente se elija a sus autoridades pensando en el bienestar de la industria. Donde se pueda hacer lobbying gubernamental y legislativo, porque merecen leyes más favorables, estatutos de seguridad, leyes laborales exclusivas para el sector de la seguridad privada, ya que a este sector no se le pueden aplicar las leyes generales por la naturaleza de su labor. También leyes especiales en materia tributaria que favorezcan el crecimiento del sector y desfavorezcan la ilegalidad.

Finalmente se refirió al momento que vive México, en materia de seguridad, el cual comparó con lo que sucedió en Colombia, en los años 80 y 90, que pudo superar, entre otras cosas, mediante una auténtica profesionalización de la seguridad privada. Sus instituciones se capacitaron, se fortalecieron, realizaron grandes intercambios académicos. Esa fue una solución. Concluyó.